Análisis: ¡Resolución y cierre del último contencioso diplomático peruano!

Hoy 27 de enero de 2014 se leyó la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en referencia a la controversia sobre territorio marítimo entre Perú y Chile. El Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, que ha seguido de cerca el pronunciamiento de La Corte, puede afirmar que el resultado se constituye como una victoria diplomática por sobre los argumentos del vecino país del sur en torno a la disputa. No obstante, es oportuno resaltar que dicha victoria es parcial, puesto que La Corte no ha concedido la totalidad de la demanda peruana y ha favorecido, en menor medida, a la posición chilena (concede línea del paralelo hasta 80 millas desde el Hito Número Uno). En ese sentido, ha quedado zanjada ya la última disputa limítrofe que el Perú tenía pendiente con sus vecinos más cercanos, desde el Acuerdo de Brasilia con el Ecuador en el año 1995.

Lo que se viene, en una óptica optimista, es un clima de cooperación en torno a la implementación del fallo de La Corte, la misma que llevará algo de tiempo puesto que existen modificaciones a legislaciones internas que, ambos países deben realizar, para ir acorde con lo postulado por la CIJ. Sin embargo, se espera que las relaciones bilaterales sigan su curso normal, colaborando con la integración de ambas naciones en todos los sentidos (económica, cultural, social,).

Partes resaltantes del texto

Para analizar algunos aspectos importantes de lo mencionado por la CIJ, el CIDDH considera  necesario hacer referencia al texto de la sentencia. En relación a la Declaración de Santiago de 1952, La Corte concluyó “contrario a los postulados de Chile, que Chile y Perú, al adoptar la Declaración de Santiago de 1952, no estuvieron de acuerdo en el establecimiento de un límite marítimo lateral entre ellos a lo largo de la línea de latitud hacia el Océano Pacífico desde el término marítimo de su frontera terrestre”. Lo dicho concluye que, para La Corte, la declaración de Santiago no constituye, de por sí, un tratado de límites marítimos entre ambos países.

Sin embargo, tras analizar el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, La Corte considera que, en torno a la existencia de un límite marítimo, el “artículo 1, junto con los párrafos preliminares, son claros. Ellos reconocen, en un acuerdo internacional vinculante, que un límite marítimo ya existe. Las partes no vieron ninguna diferencia en este contexto entre la expresión “límite marítimo” en el artículo 1 y en la expresión “frontera marítima” en el preámbulo, y tampoco La Corte”. Este párrafo, que podría ser considerado como contrario a la posición peruana, refuerza la existencia de una suposición que tuvieron las partes firmantes del Convenio del 54 en torno a un límite marítimo implícito, según La Corte.

El ente deliberante, a fin de emitir su conclusión, tomó en consideración, también, otros instrumentos presentados por la parte peruana y la chilena, solo para llegar a la conclusión relativa al establecimiento de una nueva frontera marítima entre los dos países.

Resultado y límites

El punto de inicio de la división marítima será tomado en cuenta desde el Hito N° 1 (posición chilena), y no desde el Punto de Concordia (posición peruana). Así mismo, la frontera marítima se delimita desde el Hito N° 1 hasta las ochenta millas náuticas. A partir de este punto, se inicia una trayectoria equidistante hasta las doscientas millas hacia el sur oeste. Así mismo, La Corte desestima el pedido del Perú en torno al triángulo externo, ya que el mismo queda incluido como parte de su territorio tras hacer esta nueva división. De acuerdo al mapa presentado por La Corte, la división quedaría del siguiente modo:

Fuente: Captura a streaming de La Corte.

Fuente: Captura a streaming de La Corte.

No obstante cabe resaltar que La Corte espera que las partes determinen las coordenadas de acuerdo con el fallo actual y en espíritu de buena vecindad.

Aplicación

Respecto a la aplicación del fallo, por un lado, el Presidente Humala ha declarado que, luego de señalar que el Perú ha ganado alrededor del 70% de la demanda presentada, y de conformidad con el Derecho Internacional, nuestro país acatará la sentencia. Por otro lado, se ha podido notar que ha habido cierto malestar por parte de algunos representantes chilenos, aunque las declaraciones de la Presidenta electa Michel Bachellet, han sido bastante más sobrias. El propio agente chileno ante La Haya, Alberto Van Klaveren, lamentó la decisión del tribunal por “carecer de fundamento” al otorgarle, al Perú, soberanía marítima más allá de las 80 millas náuticas que ahora conforman el límite chileno en el paralelo. Así mismo, el presidente Piñera señaló que Chile discrepa profundamente de esta decisión, lo que en un temprano momento hacía suponer un “pateo del tablero” por parte del país del sur. Sin embargo, tras señalar que el fallo constituye una lamentable pérdida para su país y que Chile y Perú aceptaron la jurisdicción de La Corte, el mandatario chileno se comprometió a aceptarla y cumplirla. Así mismo, se encontraba en coordinaciones con su sucesora Bachelet a fin de coordinar la aplicación del fallo en cuestión. Por su parte, el Ministro del Interior, Andrés Chadwick, señalaba que “dentro de las 80 millas marítimas que ha reconocido el fallo, prácticamente casi el 100% de la actividad pesquera de Arica y de la zona norte está debidamente resguardada y protegida”, en declaraciones a El Mercurio.

Implicancias

A nivel de implicancias, el CIDDH considera que es importante señalar que, dada la configuración actual de la frontera marítima entre Perú y Chile, las actividades comerciales pequeñas y de pesca menor en la frontera continuarán tal y como han venido desarrollándose y sin mayor alteración. Es decir, dado que se mantienen aún más de las 24 millas náuticas (de mar territorial y zona contigua) y la capacidad de explotación de pequeños pescadores sigue siendo limitada, no existe riesgo alguno en cuanto a alterar una tradición que ha tenido ya más de sesenta décadas. No obstante, también resulta relevante señalar que los grandes beneficiados serán aquellos empresarios dueños de grandes comercios pesqueros industrializados y con alta capacidad de recolección de recursos marinos. Efectivamente, el Perú ganó territorio marítimo (con parte de Chile y la totalidad del triángulo externo), pero, ¿el enforcement peruano estará en la capacidad de controlarlo o será un regalo más a las grandes empresas de extracción de recursos pesqueros?

Debe ser resaltado, así mismo, que el fallo de La Corte debería implicar una nueva era de integración entre los pueblos peruano y chileno. Ambos se han sometido a la jurisdicción de La Corte y han convenido aceptar el resultado cualquiera que este haya sido. En ese sentido, es importante que los países en cuestión continúen, por política de cuerdas separadas, sus relaciones bilaterales en las materias que, hasta hoy, han contemplado elementos culturales, sociales, de pobreza y desarrollo, comerciales, entre otras. En otras palabras, el intercambio de actividades entre las autoridades peruanas y chilenas es un factor de integración que debe continuar su camino a fin de consolidar estrechas relaciones que permitan la convivencia en paz y armonía.