ARG: Cárceles argentinas: en 10 años, la población penitenciaria aumentó un 41%

La Nación

Así surge del último informe del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (Sneep 2016), publicado por el Ministerio de Justicia de la Nación.

La Argentina tiene una de las tasas de detenciones más baja de la región: hay 175 presos cada 100.000 habitantes. Sin embargo, en los últimos 10 años, la población penitenciaria del país aumentó un 41%. El sistema carcelario pasó de alojar 54.000 personas en 2006 a unas 76.261 en la actualidad.

Así surge del último informe del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (Sneep 2016), publicado por el Ministerio de Justicia de la Nación.

“Entendemos que es muy importante dar a conocer la información y lo hacemos en formato abierto”, explicó a LA NACION Juan José Benitez, subsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia. “Es un insumo de mucha utilidad tanto para la sociedad civil como para la decisión en las políticas públicas que se adopten a través de los datos que surgen de este relevamiento”, añadió.

Por su parte, Carlos Gonzalez Guerra, director de Política Criminal, destacó que “el SNEEP es una fuente de información muy importante incluso para las modificaciones en el Código Penal”. “Es importante tomar decisiones en base a datos precisos, no en el aire como solía ocurrir en esta materia en Argentina. Este cambio significativo permitió valorizar a la Dirección de Política Criminal en su estructura y profesionalismo para aportar ideas concretas a la hora de tomar decisiones en derecho penal y procesal.”, señaló.

La Argentina tiene una tasa de 175 presos cada 100.000 habitantes. Es una cifra baja en relación a la de otros países de América y el Caribe: Estados Unidos tiene 666 cada 100.000 habitantes (2.145.100 presos), Cuba 510 (57.337), Brasil 319 (659.029), Perú 262 (83.639), Chile 235 (42.639).

En general la población penitenciaria mantiene un crecimiento sostenido, con algunos breves períodos de amesetamiento.

Uno de los datos que también mantiene la tendencia histórica es que casi la mitad de los presos están procesados sin condena firme (47,7%), mientras que sólo el 51,6% (39.373) están condenados. Un pequeño cambio ocurrió este último año, sin embargo: por primera vez desde 2002 (cuando comenzaron a realizarse estos relevamientos), la cantidad de personas condenadas supero a las procesadas.

“Es la primera vez que logramos relevar que tenemos más condenados que procesados en las cárceles, es un síntoma muy alentador que vamos a continuar monitoreando. Y es en parte lo que estamos trabajando en las reformas del sistema de justicia para lograr que se dicten sentencias, que se resuelva la situación procesal de las personas vinculadas a una causa penal”, señaló Benitez sobre este punto.

Robo y tentativa de robo sigue siendo el principal delito por el que están detenidos los presos argentinos (31.393 presos lo están por esa causa). El segundo delito más frecuente es la infracción a la ley de estupefacientes (10.476 detenidos), el tercero es el homicidio doloso (10.355 presos) y en cuarto lugar están las violaciones (7019 detenidos). Estos cuatro delitos han aumentado de manera notable en los últimos 10 años.

El caso de infracción a la ley de estupefacientes es llamativo, ya que por primera vez supera en cantidad de imputados presos a aquellos que están por homicidios dolosos. “Hay que destacar el crecimiento de la población carcelaria relacionada con los delitos de drogas. Entre 2015 y 2016 hubo más de 2000 personas detenidas cuando el histórico era de 600 personas. Esto refleja la política que impone el presidente de persecución fuerte y efectiva al narcotráfico “, explicó Benitez.

El número de presos en la provincia de Buenos Aires aumentó un 41% entre 2006 y 2016, año en que alcanzó los 33.698 detenidos (ese número aumentó este año: llega a los 38.000 presos alojados en cárceles, comisarías y alcaidías de la provincia).

En el resto de las provincias, la población penitenciaria se incrementó un 52% y en el Servicio Penitenciario Federal un 17% en los últimos 10 años.

Mendoza, Salta y Córdoba tienen la tasa más alta de presos después de la provincia de Buenos Aires.

El porcentaje de superpoblación aumentó un 14,3%. En la actualidad hay un 12% de sobrepoblación, mientras que la cifra en 2006 era -2,3%.

Varones jóvenes con bajo nivel de escolaridad forman el perfil del preso en la Argentina.

El 96% de los presos son hombres, de los cuales el 61% son menores de 35 años y el 69% sólo tenía estudios primarios o inferiores al ingresar a la cárcel.

Contrario a lo que se suele apuntar, la cantidad de extranjeros detenidos en el país es mínima. El 94% de los presos son argentinos. La cifra de extranjeros alojados en cárceles argentinas (hoy del 6%) se mantuvo estable en la última década.

El 68% de los condenados eran primarios, es decir, no tenían condenas previas. El resto se divide en: 21% reincidente (art 50), 7% reiterate, y 4% no hay datos.

En la cárcel

Algunas cárceles del país ofrecen diversas formas de capacitación laboral y educativa. En el caso de las capacitaciones laborales, el Sneep destaca que en 2016 sólo el 21% de la población penitenciaria participó. En tanto, un 44% de los presos accedieron a la educación formal.

Unas 131 mujeres conviven con sus hijos dentro de los penales argentinos. Es la cifra más baja desde que se realizan los informes Sneep. La ley establece que las mujeres detenidas que tengan hijos de hasta 4 años de edad deben ser alojadas con ellos, para favorecer el vínculo en los primeros años de vida del menor. En algunos penales de la provincia de Buenos Aires se comenzó a implementar un sistema de “casitas” dentro del predio penitenciario, para generar un ambiente más propicio para la crianza.

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PAR: Paraguay aprueba uso de la marihuana para fines medicinales

Pagina Siete

En mayo, Paraguay dio un primer paso en esta materia cuando autorizó la importación de aceite de cannabis para el uso medicinal.

La Cámara de Senadores de Paraguay aprobó el uso medicinal de la marihuana y creó un programa nacional para la investigación médica y científica de la planta, informaron fuentes parlamentarias este martes.

“Con esta ley se abren las puertas para estudios que permitan obtener las bondades de la marihuana como medicina alternativa a dolencias. Por ejemplo, epilepsia, esclerosis, entre otras”, dijo el legislador Eber Ovelar, autor del proyecto.

La normativa aprobada debe ser promulgada por el presidente Horacio Cartes para su entrada en vigencia.

En mayo, Paraguay dio un primer paso en esta materia cuando el Ministerio de Salud autorizó a un laboratorio privado la importación de aceite de cannabis para el uso medicinal, principalmente para la epilepsia refractaria.

Sin embargo, el precio elevado del producto (315 dólares por cada 240 ml) importado de Estados Unidos, aceleró la sanción de la ley.

“Con la legalización, el precio se reducirá considerablemente”, dijo Obelar.

El programa permitirá que los usuarios, previamente inscriptos, puedan acceder gratuitamente al aceite de cáñamo y a todos los derivados del cannabis, siempre que se ajusten a la reglamentación establecida.

La autoridad de aplicación será la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria del Ministerio de Salud y Bienestar Social.

En la supervisión de la investigación estará involucrada la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), La fiscalización de la producción controlada de la planta quedó a cargo de la Secretaría Nacional de Calidad y Sanidad de Vegetal y de Semillas (Senave).

“El acceso gratuito ha sido siempre el clamor de los padres con hijos epilépticos”, remarcó el senador del partido Liberal (opositor) Fernando Silva al votar a favor de la ley.

La senadora Mirtha Gusinsky, perteneciente al partido Colorado, oficialista, agregó que “al garantizar la gratuidad le estamos poniendo un cerrojo al perjuicio que puede causar, porque esta planta puede crear adicciones a los pacientes”, advirtió.

La senadora Esperanza Martínez, del partido izquierdista Frente Guasú (Frente Grande) anunció que su nucleamiento político prepara una ley ampliatoria para autorizar el cultivo hogareño bajo el nombre de “Mamá cultiva” para seguir la experiencia internacional al respecto.

http://www.paginasiete.bo/planeta/2017/12/6/paraguay-aprueba-marihuana-para-fines-medicinales-162137.html

PER: Aumentan cultivos de coca en el VRAEM y el Alto Huallaga

RPP Noticias

Perú erradicó 30 mil hectáreas de coca y gastó 293 millones de dólares en la lucha contra el narcotráfico el 2016, pero ese mismo año el área de cultivo aumentó en 9% a nivel nacional, de acuerdo a un informe de Naciones Unidas.

El año pasado Perú cumplió con su meta de erradicación de cultivos cocaleros: 30 mil hectáreas, un área equivalente a más de dos veces la superficie del distrito limeño de San Juan de Lurigancho. En ese mismo lapso el Gobierno gastó 293 millones de dólares en la lucha contra el narcotráfico, la segunda cifra más alta de los últimos cinco años.

Sobre el papel pareciera que la tarea de las entidades encargadas de la lucha antidrogas fue adecuada. Sin embargo, el informe Monitoreo de Cultivos de Coca 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) da cuenta que ese mismo año el área de cultivo de coca a nivel nacional aumentó en 9%: Perú pasó de 40 mil 300 hectáreas el 2015 a 43 mil 900 el 2016.

El mayor incremento en términos porcentuales ocurrió en dos zonas claves: el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) y el Alto Huallaga aumentaron en mil 971 y 922 hectáreas respectivamente. En el VRAEM, la región más militarizada del país, los cultivos crecieron 11% el 2016, año en que Perú gastó 103 millones de dólares en la lucha contra el terrorismo en la zona.  

El Alto Huallaga, bastión del narcotráfico en el pasado, tuvo un aumento de 45%. En el Monzón, considerado como un caso de éxito en la lucha antidrogas por el Gobierno peruano, el incremento fue de 41%, de 401 a 567 hectáreas.

Una investigación de RPPData, realizada en el marco del especial ‘De la hoja al narco’, constató que en el valle del Monzón la erradicación forzosa y la caída en los precios de cultivos alternativos como café y cacao propiciaron la migración de al menos un tercio de la población. Muchos salieron en busca de otros lugares en donde continuar con el cultivo de coca.

En el Monitoreo de Cultivo de Coca del 2015, la UNODC subrayó la importancia de la participación del Estado en cuanto a los planes de desarrollo que involucren a la mayor parte de la población en el Monzón. “De no ser así, se corre el riesgo de que el cultivo de coca alcance nuevamente niveles de difícil control”, dice el informe.

Estrategia en debate

En los últimos siete años el Gobierno peruano erradicó más de 157 mil hectáreas de hoja de coca. Sin embargo, el incremento del espacio cocalero abre el debate sobre la efectividad de la estrategia antidrogas de Perú.

Para el economista Jaime García, miembro del Instituto de Estudios Internacionales y especialista en temas de narcotráfico, el principal problema está en el VRAEM. “De los nueve puntos de incremento a nivel nacional, seis corresponden al VRAEM. Si no se reducen los cultivos en ese valle, no se va a cumplir la meta de la estrategia antidrogas”, declaró.

Consultado por RPPData, Ricardo Soberón, expresidente ejecutivo de DEVIDA, comentó que “la política de erradicación no logra detener los cultivos de coca. Esto debe poner en tela de juicio las políticas de estado para controlarlos”.

El informe de UNODC destaca que el aumento de los cultivos cocaleros en Perú se produce en un contexto de crecimiento regional que abarca también a Colombia y a Bolivia: los tres países registraron 213 mil hectáreas el 2016, 36% más que el 2015. El aumento se condice con el crecimiento de la demanda en Norteamérica y Europa.

En un comunicado emitido este martes, DEVIDA afirmó que el Gobierno “atenuó la tendencia regional del incremento de cultivos de coca (…) Mientras que en Colombia aumentaron un 52% y en Bolivia un 14%, en Perú creció solo el 9%”.

Colombia tiene actualmente picos históricos de hectáreas de cultivos cocaleros, en el marco del Acuerdo de Paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que incluye como estrategia la erradicación de plantaciones en dos opciones: forzada o voluntaria. El 2016 registró 146 mil hectáreas.

Bolivia tuvo 23 mil 100 hectáreas de coca ese año, 20 mil menos que Perú.

“Manejar solamente porcentuales no es un buen indicativo. Bolivia ha aumentado 14%, pero en términos de hectáreas es mucho menor de lo que ocurrió en Perú”, dijo la directora de la Red Andina de Información (RAI), Kathryn Ledebur, a RPPData. En una entrevista publicada en septiembre pasado, la especialista explicó que la mitad de la droga incautada en Bolivia es pasta básica peruana.

Perú se mantiene como el segundo país productor de coca en el mundo.

Ilustración de portada: Ivón Schmitt.

http://rpp.pe/data/aumentan-cultivos-de-coca-en-vraem-y-alto-huallaga-noticia-1092925

PER: Cultivo de coca en el Perú aumentó 9% del 2015 al 2016

El Comercio

La superficie cultivada pasó de 40.300 a 43.900 hectáreas, según informe de Devida y de las Naciones Unidas.

El área neta con cultivos de coca se incrementó en el Perú, pasando de 40.300 hectáreas en el 2015 a 43.900 hectáreas en el 2016. Así lo señala un informe realizado por la Comisión Nacional de Drogas (Devida) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), con cálculos realizados al 31 de diciembre del año pasado.

“Entre 2015 y 2016, se observó un incremento de 9%, que revertió la tendencia de disminución observada en los 4 años anteriores. Este aumento sigue la tendencia regional, ya que en 2016 tanto Colombia como el Estado Plurinacional de Bolivia mostraron mayor superficie en el mismo período de evaluación”, refiere el documento difundido este martes.

Asimismo, se señala que el aumento coincide con el crecimiento del mercado mundial de cocaína, según lo referido en el Informe Mundial de Drogas 2017 de la Unodc. Este da cuenta además de nuevos récords de incautaciones, así como de un mayor consumo de cocaína en América del Norte y Europa, y la expansión del tráfico en Asia.

“Las 43.900 ha de coca representan una producción potencial de hoja de coca de 105.960 toneladas, un 10% más que en 2015”, es otro hallazgo del Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2016.

—Vraem: zona con más cultivos—
El valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) —que comprende Ayacucho, Cusco y Junín— es por séptimo año consecutivo la zona con la mayor superficie del cultivo de coca, representando el 46% del total del país. Le siguen el valle de La Convención-Lares (Cusco) con 23% y el sector Inambari-Tambopata (Madre de Dios) con 10%, mientras que otras zonas de producción completan el restante 21%.

“A nivel nacional, Vraem, La Convención y Lares e Inambari-Tambopata fueron las zonas cocaleras que representaron el 79% de la superficie total cultivada. Ninguna de estas tres áreas estuvo sujeta a intervenciones del Programa de Erradicación de Corah”, indica el informe.

Solo en el Vraem se ha registrado un incremento en 11% (18.333 ha) respecto del 2015. Y en el 2016 solo se ha logrado reconvertir 632 ha de coca, de acuerdo al Proyecto Especial de Desarrollo del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Provraem).

El total de hoja de coca producida en el Vraem se articula al narcotráfico para la producción de pasta básica y clorhidrato de cocaína. Estos derivados salen de la zona por diferentes medios y rutas, siendo el principal en el 2015 el aéreo usando pistas de aterrizaje clandestinas.

“Desde el 2014, el Gobierno viene implementado el Proyecto Especial de Desarrollo del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Provraem), del Ministerio de Agricultura y Riego, cuyo objetivo es impulsar la reconversión productiva, es decir promover la erradicación y sustitución voluntaria de cultivos de coca y la incorporación de la población en programas de desarrollo agropecuario y forestal; y también, proveer de infraestructura, servicios básicos y otras acciones complementarias”, apunta el estudio.

En cuanto a departamentos del país, 4 de ellos representan aproximadmente el 84% (37.000 ha) de área total cultivada con coca estimada a nivel nacional en el 2016: Cusco (16.914 ha), Ayacucho (11.593 ha), Puno (4.562 ha) y Junín (3.660 ha). Dentro de esos departamentos hay seis zonas de producción: La Convención y Lares, Kcosñipata, VRAEM, Mazamari, San Gabán e Inambari-Tambopata.

—Mitigación y erradicación—
El Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos Ilegales en el Alto Huallaga (CORAH) ha reportado 30.151 ha de cultivos de coca erradicados en el 2016, una variación de -16%, pues en el 2015 fueron 35.868 ha.

“Las acciones implementadas por el Estado, a través Programa de Erradicación del Mininter-Corah, parecen haber mitigado la expansión del cultivo de coca en 2016. Este programa ha reportado 30,151ha erradicadas, cumpliendo así con la meta (30.000) propuesta en el Plan Anual de Reducción del Espacio Cocalero Ilegal 2016”, se señala.

El programa de erradicación se concentró en Aguaytía, Alto Huallaga, Pichis-Palcazú, San Gabán y Orellana.

“Si bien, aún persisten cultivos de coca, estos se dan en espacios puntuales, lo que ha permitido involucrar a la población ex cocalera en alternativas de producción como café y cacao, y también, asegurar la presencia del Estado para posibilitar el acceso a programas de apoyo social y desarrollo económico”, concluye también el estudio.

DATOS
El precio promedio de pasta básica pasó de US$745/kg en el 2015 a US$847/kg en el 2016. Una variación del 14%.

La PNP ha incautado 14.035 kg de pasta básica en el 2016, 20% más que en el 2015.

Entre el 2015 y 2016 las pistas de aterrizaje clandestinas en el Vraem se redujeron en 50%, observándose 30.