MEX: “En México el narco ya gobierna”: Armando Castilla

El Espectador

El director del diario Vanguardia, Armando Castilla, habló sobre el problema de narcotráfico en su país y sobre los líos que le ha traído a su medio informar sobre Humberto Moreira, expresidente del PRI y muy cercano al presidente Enrique Peña Nieto.

El pasado 5 de mayo un comando de la Policía estatal irrumpió en la casa de descanso de su familia. ¿Cómo fue eso?

Fue un viernes en la madrugada. No estaba yo ahí, llegaba esa noche.

¿Cuál es el origen de ese episodio?

 Nosotros vemos una serie de eventos desde el momento en que entró a prisión en enero de este año Humberto Moreira, quien fue gobernador de Coahuila. A partir de entonces el medio se ha visto afectado de manera sistemática: afectaciones en blogs, ataques a nuestro sistema web, seguimientos. Creímos que la presión terminaba ahí, hasta ese viernes que llegó un comando de cerca de 40 policías, acompañando una diligencia que deriva de un proceso civil por una hipoteca que empezó en 2008. Nos sorprendió la rapidez con que el juez determinó la diligencia, para la cual se pidieron tres elementos (de policía) y enviaron 40. Además había gente de civil con palos y machetes.

¿Quiénes eran?

Les preguntamos para quién trabajaban y nos dijeron que para la Secretaría de Gobierno. El poder Judicial y el Ejecutivo estaban totalmente armados para atropellar todos mis derechos. Esa casa es de mi familia desde el 95 y no nos dejaron acceder, hicieron un cerco de dos kilómetros. El proceso ha tenido tantas irregularidades que una de las personas que fueron a desalojar murió hace seis meses, Gustavo Lara, a quien le compramos esa propiedad en el 95 y se había comprometido a limpiar la hipoteca que tenía al adquirir la propiedad, pero no lo hizo. Por eso empezó el proceso. Pero es un caso civil. Quisieron confundir un caso civil y terminaron en la intimidación. ¿40 policías? Es ridículo. ¿Qué pensaban? Yo no tengo problema con defenderme, quiero hacerlo. Pero, ¿por qué hicieron eso? Ni a un narcotraficante se lo hacen.

¿Se han visto operativos así contra narcotraficantes en el estado de Coahuila?

No se han visto jamás. Todo el mundo sabía lo que pasaba y todo el mundo se hizo el loco. Yo hablé con el secretario de Gobierno, que es de quien depende la Policía, y me dijo: ‘No sé de qué me estás hablando, yo estoy en Piedras Negras’, que es una comunidad al norte de mi estado. Y that’s it.

¿El operativo de quién dependía?

De la persona que me dijo que no sabía nada, del secretario. Le hicimos un cuestionario de 25 preguntas, se lo dejamos por escrito en la oficina de él y esta es la fecha que no ha respondido. Por lo general, lo que ocurre es que la gente de la Secretaría de Gobierno va acompañada de una o dos personas (de la Policía) para hacer desalojos. Pero es que a la casa de mi familia fue la policía élite. Entrenados para misiones élite. Yo todavía no sé dónde están las cosas que se llevaron en la diligencia. Se llevaron todo, la ropa, los muebles. Fueron hasta con madrinas (grúas). Ese día llegó el juez de México (D.F.) a Saltillo, mi ciudad, y en 40 minutos decidieron todos los detalles del operativo. Sabemos que alteraron el sistema para emitir las autorizaciones, eso es gravísimo.

¿Han seguido escribiendo del exgobernador Moreira?

Sí. Él regresó de España envuelto en una bandera de gran prestigio personal por el hecho de que lo dejaron libre (provisionalmente) en enero pasado. Lo investigaron, estuvo en la cárcel cerca de 12 días, y él salió de la cárcel asegurando que no le habían encontrado nada. Al llegar (a México) contamos su regreso y también que como premio había recibido una pensión del Gobierno en diciembre 28 (del año pasado). Educó dos años en Coahuila, en una escuela secundaria, creo. Los demás 28 años siempre fue un burócrata. En los documentos oficiales se lee que él aportó 14 años, le faltaban 16 más para la pensión. O sea que la pensión que recibió es irregular. Esa revelación fue lo que le molestó. Vanguardia detectó muchos problemas durante su sexenio, detectamos actores que robaron muchos millones de pesos y después fueron encarcelados en Estados Unidos. Él defendía todas sus acciones diciendo que eran para la gente, que era el gobierno de la gente.

¿Además del lío con Humberto Moreira, han sufrido presión del narcotráfico?

Muchísimo. No tenemos un panorama tan complejo como Veracruz o Tamaulipas, pero el Estado estuvo muy complicado a la salida de Humberto Moreira, cuando dejó la gobernatura en su quinto año para tomar la presidencia del PRI nacional. El día que la tomó, Saltillo, mi ciudad, tuvo el peor evento de guerra que hemos tenido en nuestra historia. Cerca de una hora y media de balacera. Algo increíble.

¿Cuánta gente murió ese día?

Oficialmente, siete u ocho. Extraoficialmente, de 25 a 30.

¿Qué carteles operan en Coahuila?

Los Zetas. Además hay que recordar que a un hijo de Moreira lo mató el crimen organizado. Cuando dejó el PRI por los escándalos de corrupción que tuvo, vivía en Cuernavaca y su hijo vivía en una frontera de Coahuila. Lo ejecutaron en 2012.

¿Ustedes han sido amenazados por el narcotráfico?

Claro. Nos han lanzado dos granadas de fragmentación afuera de nuestras instalaciones, gracias a Dios sin heridos. Dos reporteros han sido levantados (amenazados) y adiestrados: “Tú no puedes hablar de nosotros…”, les dieron “recomendaciones” para mantenerse con vida. A un editor lo amenazaron. Un fotógrafo nuestro fue asesinado brutalmente, aunque él era un joven recién llegado. Creemos que lo asesinaron por la persona con quien se encontraba y que estuvo en el lugar equivocado, lastimosamente.

México es hoy uno de los países más peligrosos para los periodistas. ¿Qué implicaciones tiene eso sobre la sociedad civil?

La sociedad civil reconoce la problemática que estamos viviendo, nos apoya y nos pide que no paremos, porque reconoce el veneno de la corrupción. En otras épocas teníamos mucho miedo, era muy fácil que un narcotraficante o un gobernador te asesinara diciendo que eras un narco. Uno de los riesgos que corríamos en la diligencia era que en la casa de descanso de mi familia nos pusieran un muerto, que dijeran que habían hallado un cuerpo. Uno no puede controlar a las personas con malas intenciones.

¿Ha cambiado el panorama del narcotráfico en Coahuila?

Sí. Antes veías a los narcotraficantes en Lamborghinis, pasaban por las calles, te enterabas de que estaban en las discotecas, sabías que había golpizas, y todo como si nada.

Hay periodistas mexicanos que dicen que los políticos de su país no ven como amenaza a los narcos porque creen que los controlan. ¿Apoya esa afirmación?

Claro, coincido. Es que empezaron a gobernar ya.

¿En dónde se ha visto?

En Michoacán, por ejemplo, el hermano de un narco fue electo como diputado federal. Igual que en Colombia. Hasta que los políticos no vieron que les quitaban sus puestos, no reaccionaron.

¿Y en México les están quitando los puestos los narcos a los políticos?

No se ha vivido aún una situación tan compleja, pero sí hay mucha calma complicada, una calma rara. Sabemos que ahí está el monstruo, pero no se está moviendo en apariencia.

¿Socialmente se acepta a la gente que se enriquece con el narcotráfico?

Claro que no. Hay gente que se mimetiza, uno oye de repente: ‘A fulanito le fue muy bien’. Fiestas de cumpleaños donde los niños salían con regalos mejores que los que habían llevado. Pero no se ve bien.

¿En México se ha detectado una narcoestética? En el caso de Colombia, las mujeres se hacen operaciones.

El planteamiento de la belleza femenina va de la mano con el narcotraficante mexicano también. Las operaciones son una variable común. Aunque no hemos hecho muchas historias sobre las mujeres de los narcotraficantes, salvo una que otra reina de belleza, que es el típico caso. Hay una que es madre de un hijo del Chapo Guzmán y ha ido a verlo a los distintos penales. Él está casado con Emma Coronel, que era una reina popular, su padre era narcotraficante.

(Coincidencialmente, una alerta entra al celular de Armando Castilla justo en este punto de la entrevista. Un titular dice: “Diputados retiran fueron a la ‘chapodiputada’”).

¿Se han visto en las redacciones de medios infiltrados de la mafia o de políticos corruptos?

Claro.

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