ARG: Aníbal Fernández, mencionado en tres grandes causas narco de la era K

Clarín

Aníbal Domingo Fernández ocupó durante la era K los cargos más importantes del Gobierno nacional. Fue dos veces jefe de Gabinete. Dos veces Secretario General de la Presidencia. Ministro del Interior. Y Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. También, senador nacional por Buenos Aires. Tuvo bajo mando, de modo formal y después informal, el manejo sobre la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Anoche, el programa de Jorge Lanata, PPT, emitido por canal 13, difundió testimonios de dos fiscales, un ex funcionario procesado en un caso de tráfico de precursores químicos, y también reveló documentos oficiales que detallan cómo Fernández está acusado o mencionado en tres de los últimos grandes casos de narcotráfico que se desarrollaron en la Argentina. Uno es el de la efedrina y su culminación mortal con el Triple Crimen de General Rodríguez, en agosto de 2008. Otro, el de la causa Unicenter, que investiga el asesinato de dos ciudadanos colombianos por parte de sicarios que lo balearon en el shopping que le dio nombre al expediente, algo que ocurrió en julio de 2008. Y también aparece en la trama del “narcojet”, un avión de última generación que llegó a Barcelona piloteado por Gustavo Juliá que escondía en su nave una tonelada de cocaína que pasó desapercibida por los controles de Ezeiza y destapó en enero de 2011.

El fiscal del caso Unicenter, Luis Angellini, afirmó en PPT que su investigación está entrelazada con la de la ruta de la efedrina y con el caso Juliá. Y reveló que el nombre Fernández está dos veces mencionado en su expediente.

Angellini detectó tras años de investigación que existía una empresa llamado Madero Office SRL, ubicada en Puerto Madero, en la que confluían con llamados u otros vínculos el ex narcopiloto Juliá; algunos de los imputados por los crímenes de Unicenter; y el condenado por ser uno de los asesinos del Triple Crimen y denunciante de Aníbal Fernández, Martín Lanatta, entre otros. En base a fuentes judiciales, PPT pudo saber también que otros de los personajes que llamó a esa oficina de Puerto Madero fue Alejandro Giancristóforo, uno de los más leales militantes de Aníbal Fernández, al que éste nombró en un cargo jerárquico en el Registro Nacional de Armas (RENAR).

En PPT, además, se entrevistó al fiscal del juicio oral del Triple Crimen, Juan Bidone, quien contó que durante el proceso al menos cinco testigos mencionaron al ex jefe de Gabinete. Y que también algunos otros revelaron que Martín Lanatta trabajaba él en el RENAR.

El condenado a perpetua por ser considerado el asesino de los farmacéuticos Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, había dicho durante el juicio que no tenía nada que ver con Fernández. Una vez preso, tal vez decepcionado por una ayuda política que no llegó, lo denunció en TV pero también en la Justicia como “el líder de una red de tráfico de drogas y armas” en la que él mismo se autoinvolucró.

Con matices en sus definiciones pero igual sentido, tanto Angelini como Bidone coincidieron en que detrás de los casos que investigaron se movió el poder político, agencias estatales y empresarios. Pero en sentido contrario al esperado: parte de la política, de la policía y de la Juticia, dicen, trabajaron para frenar sus investigaciones.

Los nexos de Madero Office con los casos narcos de relevancia en la era K –revelados en su momento por Perfil– cobraron ahora otra trascendencia. El fiscal del caso Unicenter, Angellini, contó ayer cómo fue hostigado por sus superiores desde que empezó a indagar qué es lo que pasaba en esa oficina de Puerto Madero. Según él, el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, y su equipo, intentaron trabar sus pesquisas. Tanto fue así que los denunció y hoy 3 de ellos están suspendidos por la Corte. PPT mostró a Novo aplaudiendo a Aníbal F. en la presentación de un libro.

Uno de los detenidos por los homicidios de Unicenter es el farmacéutico Martín Magallanes, ex socio de Forza, muerto en General Rodríguez. “Novo está preocupado porque los medios están preguntando el vínculo sobre Unicenter con la efedrina y la campaña presidencial de Cristina en el 2007”, le dijo uno de los adjuntos de Novo, Adrián Vaiani al fiscal Grau, quien trabajó con Angelini. Y con una pregunta retórica, que consta en una denuncia, consultó si en la causa había “algo contra Aníbal Fernández porque vamos para adelante”. Cuando se le contestó que no había nada, Vaiana replicó, según la versión del denunciante: “Tenga cuidado”.

El fiscal Angellini también fue quien denunció en abril que el fiscal de Brandsen, Mariano Sibuoet, le ocultó que el arma que se le había secuestrado a un histórico militante del peronismo quilmeño de Aníbal F., el barra brava Marcelo Mallo, había sido uno de los revólveres que disparó en crimen de Unicenter. Sibuoet se apartó del caso, o eso al menos expresó de formal oral.

Detrás de Sibuoet, de Novo, de todos los fiscales de Buenos Aires, está su jefa, la Procuradora General de la Provincia, María del Carmen Falbo.

Fue abogada de Aníbal Fernández.

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