PER: Alto Huayabamba: Choba Choba, chocolate con cacao peruano conquista Suiza

Rumbos

Choba Choba es una compañía suiza que tiene como accionistas a 35 familias de Pucallpillo y Santa Rosa (San Martín). Ellos producen cacao orgánico que se transforma en finísimos chocolates. En 2016, la empresa prevé recaudar más de dos millones de soles.

Luis Pérez / Revista Rumbos
La erradicación de los cultivos de coca abrió un nuevo horizonte en sus vidas: revolucionar la manera de producir cacao en el Perú, sin miedos ni temores a ser vigilados o amenazados por terroristas, narcotraficantes o malos efectivos de las Fuerzas Armadas.

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 Es así que los agricultores de Pucallpillo y Santa Rosa, dos caseríos en los frondosos bosques del Alto Huayabamba (San Martín), le dijeron adiós a una época tormentosa. Ahora, el sol brilla en el horizonte de sus vidas, unas vidas dedicadas al trabajo solidario en el campo que se sustenta en una frase del quechua lamista: choba-choba

Si bien su traducción literal sería ‘pelo con pelo’, su significado y esencia hace referencia al trabajo colaborativo. Es la minga, el ayni, el ‘tú me ayudas, yo te ayudo’, el que los motiva a sembrar un futuro pacífico y venturoso. Ese enunciado y filosofía de vida, se convertiría, también, en el nombre de una empresa chocolatera suiza, en la que ellos, sí, ellos, son accionistas con voz y voto.

La compañía fundada en octubre de 2015 por el suizo Christoph Inauen y el francés Eric Garner, incluye a 35 familias campesinas peruanas que producen cacao orgánico y lo venden a su propia empresa. Una exitosa fórmula de negocio que convierte a los agricultores en socios emprendedores.

Y si bien el cacao natural es amargo, los productores van endulzando su vida gracias a este fruto. Ellos saben que tres barras de 100 gramos del chocolate que Felchlin -un productor del cantón suizo de Schwyz- procesa con sus granos de cacao, manteca de cacao agroforestal orgánica, caña de azúcar y ningún producto químico, cuestan 30 francos suizos (alrededor de 100 soles).

La presidenta de la Asociación de Productores Agropecuarios y Protectores del Medioambiente Santa Rosa, María del Pilar Castillo, sostiene que el producto solo se vende por la Internet. “El objetivo es que el consumidor contacte directamente a la compañía, para que los estantes comerciales minoristas no sean prioridades”.

En el pasado cercano, las hojas de coca no lograron sembrar el bien común en el Alto Huayabamba. Hoy, el ‘tú me ayudas, yo te ayudo’ son las palabras mágicas de los cacaoeteros que manejan su propia empresa. Una experiencia justa que debería replicarse en otras tierras. 

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