CHI: El lado oscuro de la fuerza

La Tercera

Escuchas telefónicas que delataron un romance entre un cabo y una narco, relatos de golpizas a vecinos y una campaña contra la corrupción marcaron el caso que terminó con 10 uniformados detenidos.

Una narcotraficante de La Pintana llama el 30 de mayo a su pareja, el sargento segundo C.M.P.M., de la Tenencia El Castillo, para alertarlo: “Oh… amorcito, sabes que hay la media… Mira, te voy a mandar todo lo que dicen de ustedes por Facebook (…). Que cuando se metan a una casa saquen una foto y denúncienlos, porque son los ladrones más grandes de La Pintana”.

Esta fue la primera señal que el entonces efectivo de Carabineros tuvo de que los vecinos de la zona estaban armando una campaña para denunciar los supuestos apremios, robos, tráficos que sufrieron de parte de 10 policías que integraban la unidad policial. Todo el descontento de los vecinos de la comuna se concretó por dos vías. La primera fue crear grupos en Facebook, donde se distribuyeron panfletos donde se nombraba a los efectivos de la patrulla y la segunda fue llamar a una marcha en junio llamada “La Pintana marcha no+corrupción”. “Se encargan de entrar a las casas a robar sin orden, ni fiscal que los respalde, realizan controles de identidad sin sospecha, sólo para quitar dinero y especies de valor. Si los ve, denuncie, póngale fin al abuso de poder”, señala el panfleto.

Finalmente, esta campaña, los seguimientos de inteligencia de la policía, las diligencias del Ministerio Público, las escuchas telefónicas y los testimonios de las víctimas desencadenaron la detención de los efectivos tres meses más tarde. Todos ellos fueron formalizados por la Fiscalía Sur y están actualmente en prisión preventiva. Los ex policías que fueron dados de baja y, de acuerdo a la fiscalía, se habrían coludido con algunos narcos de la zona para robar droga y dinero a otros traficantes, lo que era disfrazado por medio de operativos y falsos partes policiales. Sus nombres no pueden ser publicados por orden del tribunal.

La denuncia secreta

Una de las evidencias recopiladas en la carpeta de investigación fue el testimonio reservado de un efectivo policial que alertó sobre las sospechas de los vínculos con narcotraficantes. “Uno de los efectivos se estaría dedicando al tráfico de drogas en pequeñas cantidades. (Una de las cónyuges) habría manifestado que tenía malas juntas, amistades que se relacionarían con traficantes de drogas (…). Un día de marzo, revisando el colchón de la cama en la pieza matrimonial, habría encontrado dos bolsas pequeñas con sustancias de color blanco en su interior (…); también lo habría sorprendido portando grandes cantidades de dinero que no era habitual a la condición de carabinero, le dijo (a ella) que mientras menos supiera sería mejor”, manifestó el testigo.

La fiscalía continuó con las diligencias e interrogó a las personas a las que se les aplicaron los supuestos procedimientos. “Como a eso de las 8.30 estaba en mi casa durmiendo y me levanté a prepararle un remedio a mi hijo, cuando sentí que empujaban la puerta (…), cuando veo que entraron carabineros, como ocho, me tiraron al suelo, me esposaron y me decían que querían las armas (…). Luego, se pusieron a registrar y encontraron droga, 15 kilos de pasta base. La encontraron y se la llevaron. Me sacaron 150 mil pesos de la billetera, un computador y mi anillo de compromiso”, indica uno de los testigos.

Pero su sorpresa continuó en su control de detención: “Después en la audiencia me entero por el fiscal que se trataba de menos droga de la que yo tenía y que habían dicho que me pillaron en la calle con un arma (…); todas esas cosas que sacaron de la casa se las llevaron junto con tres kilos de droga que no pusieron en el parte”.

Una de las vecinas afectadas relató que en abril de 2016, iba en su vehículo cuando los carabineros indagados la pararon. “Nos tiraron al suelo y esposaron, no habían ni siquiera revisado el auto. Nos subieron a un furgón. Mi hermana estaba sentada adelante y le pegaban con un palo en la cara y en el cuerpo, combos, patadas, por lo cual le quedó toda la cara marcada”, dijo.
Finalmente, para graficar los abusos que sufrían en el sector puntualizó: “Los carabineros de la Tenencia El Castillo tienen su propia ley, ellos roban a todo el mundo, en paraderos, en los almacenes (…); les dicen en la población ‘Los motochorros’, son peores que los propios cogoteros”.

El lado oscuro de la fuerza

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