“Plan Cóndor” y el intervencionismo de EE.UU en Sudamérica

La sentencia de la III Corte Penal de Roma, finalmente ha logrado condenar a ocho militares sudamericanos a cadena perpetua, entre ellos un ex Presidente de la República del Perú, el General Francisco Morales Bermúdez (1975-1980) por su intervención en el denominado “Plan Cóndor”.

Cuarenta y un años después, la justicia de un país democrático (Italia), ha definido la responsabilidad penal individual de ex mandatarios dictadores que participaron de un plan de represión política en diversos países sudamericanos, plan que fue orquestado desde la CIA norteamericana como un inicial medio de intervencionismo en las decisiones políticas en el Cono Sur y la Región Andina.

Las dictaduras del general Videla en Argentina, Stroessner en Paraguay, García Meza en Bolivia, Bordaberry en Uruguay, Morales Bermúdez en Perú, y Pinochet en Chile, generaron procesos políticos que se caracterizaron por un visible autoritarismo, la comisión concertada de diversas violaciones sistemáticas a los DD.HH (desaparición de opositores), así como la proscripción de todo tipo de oposición política. Pero además, en varios de estos países generaron las semillas para la implantación del “Consenso de Washington” que permitió la instauración de un programa económico que fue la base de lo que seguimos viviendo, en el 2021: programas de ajuste, restricciones en el gasto, reducción de derechos sociales, protección de inversión extranjera.

En realidad, si bien los medios de intervención e infiltración política, psicológica y mediática de EE.UU en la región han cambiado con el tiempo, mantienen ciertos rasgos comunes: (i) lograr que los países se comporten en los planos domésticos y en los planos externos, de la manera como Washington y sus entidades de seguridad desean que lo hagan; (ii) ser mucho menos evidente en la influencia que se ejerce. Tomemos un ejemplo de coyuntura.

El peso que ha tenido la acción del Departamento de Justicia norteamericana en el develamiento del mega caso de corrupción impulsado por la empresa constructora Odebrecht, que ya había sido investigado y sancionado en el propio Brasil, tiene como corolario evidenciar y profundizar el rol que tuvo el Gobierno del PT, de Lula y Rousseff, de modo de poder afirmar el conocimiento que tuvo el PT, el Gobierno y la diplomacia de Brasil en tanto miembro de los BRICs, de MERCOSUR y como parte de los gobiernos progresistas de América del Sur, en ser permisivos con la corrupción instaurada en Venezuela, Argentina, Perú, Cuba, y otros países del Hemisferio.

A ello le sumamos formas mucho más tradicionales de presencia e intervención, como puede ser el mantenimiento de estructuras de cooperación, partnership, entrenamiento y preparación que se tienen con las fuerzas policiales y fuerzas armadas, a través del WHINSEC y del Comando Sur, a través de un conjunto de acciones y actividades cronogramadas.

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