PER: Una planta maravillosa, por Carlo Botto Bonivento

El Comercio

“Ningún fármaco creado por la industria hasta el día de hoy ha logrado resultados similares a la marihuana medicinal”.

Una planta maravillosa

La ‘Cannabis sativa’ conocida como marihuana medicinal (CBD) produce más de 420 moléculas químicas con efectos farmacológicos –denominadas phytocannabinoides– cuyos diversos mecanismos de acción permiten mejorar o curar males como el manejo del dolor, distintos trastornos psíquicos, Parkinson, alteraciones hormonales, intestinales e inmunológicas, epilepsias, diversos tipos de cáncer, glaucoma, entre otros. Siendo un fármaco natural, debería legalizarse.

 Por otro lado, la segunda razón para su legalización tiene que ver con su amplia capacidad terapéutica, eficacia y rápidos resultados positivos. A ello se le suma su muy bajo costo en comparación con los onerosos fármacos que utilizamos –y que son de los más caros en la región–. Precisamente, este alto costo de los medicamentos hace inasequible su uso para los pacientes, quienes terminan comprando pero no comiendo; o no comprando pero comiendo y padeciendo. Añadido a ello, tenemos que los efectos del uso de la CBD tiene efectos adversos muy leves como somnolencia o diarrea, y tampoco existe la posibilidad de una sobredosis por su consumo.

Así también, sus diversos mecanismos de acción le permiten actuar sobre diversas patologías en simultáneo. Me remito en este punto a mi experiencia propia, pues yo la he utilizado “ilegalmente” en pacientes pediátricos, quienes sufrían de epilepsias severas, tetraespásticos, comportamiento apático e indiferente y somnolientos, y con neumonías a repetición por los reflujos gastroesofágicos, todas ellas secuelas de asfixias neonatales. Tras dos semanas de iniciado el tratamiento con el CBD, los pacientes redujeron la sintomatología dramáticamente. La frecuencia y la intensidad de los ataques se acortaron; disminuyó en ellos la espasticidad (rigidez muscular); los enfermos se volvieron más despiertos y sonrientes; y se redujo el reflujo, consiguiendo con ello una disminución de las broncoaspiraciones. Estos beneficios no los produce ningún fármaco conocido, dado que estos actúan sobre una sola patología. En cambio, la marihuana medicinal actuó sobre las cinco, y todas con respuestas positivas, como también lo corroboran los testimonios de las madres de los pacientes. Otra notable calidad y valorización de esta noble planta. Ningún fármaco creado por la industria farmacéutica hasta el día de hoy ha logrado resultados similares, lo que constituye la tercera razón para legalizarla.

La cuarta y última razón, por ahora, para permitir el uso de la CBD es que –al igual que en el caso de los cactus comestibles u ornamentales, o en el de las palmeras cocoteras utilizadas para la fabricación de muebles– existen distintos tipos de plantas de marihuana. La ‘Cannabis sativa’ es una variedad medicinal que contiene CBD y no es adictiva (psicotrópica), a diferencia de otras que contienen THC (efectos psicotrópicos).

Desde 1963, un químico israelí llamado Raphael Mechoulam se ha dedicado a estudiar la planta describiendo su composición química y sus efectos bioquímicos y fisiológicos dentro de nuestro organismo. En 1992, Mechoulam descubrió que inclusive nuestro cuerpo posee un sistema endocannabinoide; es decir, un conjunto de cannabinoides producidos por el propio organismo.  El químico llamó a este sistema ‘anandamida’ (palabra del sánscrito que significa “deleite supremo”, por su acción a nivel de las amígdalas) y determinó su localización en la profundidad de los lóbulos temporales, formando así parte del sistema límbico y procesando todo lo relativo a emociones como la alegría, la rabia, el miedo e, inclusive, el instinto de supervivencia, básico para la evolución de cualquier especie.

Cabe resaltar que estos receptores CB1, al igual que la dopamina, serotonina u otros neurotransmisores, se encuentran distribuidos en los ganglios basales, el cerebelo, el hipocampo y el hipotálamo –pero en mayor abundancia y concentraciones más altas– modulando o corrigiendo las funciones cognitivas superiores (sobre todo aquellas relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la creatividad), la ansiedad, el sueño, la motricidad, las funciones endocrinas, la respuesta al estrés, el apetito, el sistema inmunológico, el cardiovascular, la reproducción, entre otros. El CB2, por otro lado, actúa en problemas inmunológicos y como anticancerígeno.

Así, realizada esta sustentación netamente médica, descartándose cualquier duda u oposición especialmente en el riesgo de adicción, y no habiendo riesgo alguno de interferencia o afectación a instituciones como Devida o Cedro, le compete estrictamente al campo médico y al de investigación diseñar y legalizar su uso para fines médicos.

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/planta-maravillosa-carlo-botto-bonivento-noticia-1968323

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