COL: DEA y Policía recapturan al ‘Hombre del Overol’, reconocido ‘narco’ del norte del Valle

El Espectador

En una finca lujosa se ocultaba el hombre de confianza de los hermanos Rodríguez Orejuela. Según los investigadores trató de manejar un bajo perfil para no llamar la atención de las autoridades.

En un operativo entre agentes de la DEA y la Policía fue detenido Orlando Sánchez Cristancho, alias el hombre del overol, quien se escondía en una finca lujosa del municipio de Facatativá, Cundinamarca. De acuerdo con los investigadores, el antiguo ‘hombre de confianza’ de los hermanos Rodríguez Orejuela trataba de pasar desapercibido con el fin de no ser detenido por las autoridades.

‘El hombre del overol’ hace cerca de 20 años se entregó a la Justicia de Estados Unidos, en donde pagó una condena, por delitos relacionados con narcotráfico y colaboró con información sobre los carteles mexicanos y colombianos.

Sin embargo, al regresar al país continuó con sus actividades ilícitas por lo que el Director de la Policía, general Jorge Nieto, creó un grupo especializado en la Dirección de Investigación Criminal, Dijín con el objetivo de rastrear sus movimientos. De acuerdo con las pesquisas, los agentes pudieron detectar que “el hombre del overol’ comenzó a realizar fraudes bancarios y lavado de activos, por lo que fue expedida una nueva orden de detención en su contra.

Sánchez Cristancho se le indilgó por parte del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) el asesinato de Elizabeth Montoya de Sarria, alias la Monita Retrechera, por el cual habría pagado una millonaria suma de dinero, tras la deuda de US$11 millones que tenía con Elizabeth Montoya.

El 15 de junio de 2001 el Hombre del Overol fue condenado en la Florida, por lavado de activos, con una pena de 63 meses de prisión y 3 años de libertad bajo fianza, los cuales ya cumplió en dicho país.

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/dea-y-policia-recapturan-al-hombre-del-overol-reconocido-narco-del-norte-del-valle-articulo-686460

COL: 40.000 presos podrían recuperar libertad si Congreso aprueba jubileo

El Tiempo

Este jueves, Gobierno y partido de ‘la U’ radicaron dos proyectos de ley sobre este tema.
 El Gobierno y el Partido de ‘la U’ radicaron este jueves dos proyectos que pretenden otorgar beneficios de libertad para miles de presos que están en las cárceles condenados o imputados.
El Gobierno plantea un perdón de la quinta parte de la pena, mientras que el de ‘la U’ propone una sexta parte de ese beneficio.
El Centro Democrático ya había anunciado el pasado martes que presentaría una iniciativa de ese mismo orden. Sin embargo, el uribismo aclaró que los delitos atroces y de lesa humanidad no harían parte de este beneficio.

Según el senador Roy Barreras, coautor del proyecto que radicó ‘la U’, la medida, de ser aprobada por el Congreso, dejaría en libertad a 40.000 personas que hoy se encuentran presas.

(Le puede interesar: ¿Qué viene para la paz con el fin de sesiones extras en el Congreso?)

El beneficio tendría ocasión con la venida del Papa Francisco que ocurrirá en septiembre próximo.

Ha sido costumbre en Colombia con la venida de los papas (Paulo VI y Juan Pablo II) que el Estado otorgue beneficios de libertad a los presos.

COL: “Colombia es el primer productor de cocaína y EE. UU. el consumidor número uno”

Semana

El embajador de Estados Unidos, Kevin Whitaker, y el subsecretario para asuntos de Narcotráfico, William Brownfield, hablan sobre el crecimiento de los cultivos de coca, el proceso de paz y el fin de las fumigaciones aérea en Colombia.

El embajador Kevin Whitaker acompañado de su antecesor y hoy subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico Internacional, William Brownfield, atendieron una entrevista sobre el asunto más trascendental de la agenda bilateral: el crecimiento histórico de los cultivos de coca en Colombia. El encuentro tuvo lugar en la residencia del embajador en Bogotá y esta fue restringida sólo para cuatro medios, SEMANA.COM estuvo allí:

Semana.com: ¿El incremento de los cultivos ilícitos en Colombia puede llevar a una revisión del apoyo que Estados Unidos le ha ofrecido al proceso de paz?

William Brownfield: En nuestro informe anual sobre la estrategia global en contra de la droga ilícita tenía una historia bastante positiva sobre Colombia, como ha sido en los últimos 18 años. Por primera vez en más de ocho años la semana pasada decidimos hacer una presentación pública de este informe con la idea fue indicar a todo el mundo que la arquitectura internacional para controlar y combatir el problema de la droga ilícita es bastante positiva. Y Colombia representa el top de los países del mundo en este sentido. Ahora bien, es posible, que en los años que vienen vamos a ver cambios de presupuesto en el congreso de Estados Unidos. Como se vio, la primera presentación de la Casa Blanca para el presupuesto del 2018 representa un recorte bastante severo en los recursos para los programas de apoyo internacional, un recorte de hasta el 37 % para el departamento de Estado. Pero  aún tenemos dos oportunidades de cambiar esa cifra: una vía es el reclamo del Secretario de Estado directamente al presidente de Estados Unidos, y la otra es cuando el Congreso de EE. UU., que tiene responsabilidad sobre el presupuesto, tome su decisión.  El panorama es sí un poco preocupante, pero crisis no, este momento se trata de más conversación y menos amenazas.

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Semana.com: ¿Para EEUU hay una relación directa entre incremento de áreas cultivadas y el proceso de paz con las Farc?

Kevin Whitaker: El aumento de las áreas de cultivo tiene muchas raíces. Una es la terminación de la aspersión aérea, otra es el hecho de que no usamos la aspersión en los últimos dos años en la cantidad que lo hicimos antes, otra razón es el hecho de que se divulgó el capítulo 4 del proceso de paz antes de la firma lo cual generó un incentivo perverso frente a los cultivos de coca pues las comunidades esperan recibir beneficios. Otro aspecto es lo que pasó en agosto del 2013, cuando hubo una protesta social que afectó la erradicación. Todos esos son los elementos que explican el aumento de las áreas de coca.

Semana.com: ¿Estados Unidos ve como necesario que se vuelva a implementar la fumigación aérea con glifosato? 

William Brownfield: Al contrario. Aceptamos la determinación soberana del gobierno de Colombia. En su momento expresamos nuestros puntos de vista, pero fue una decisión soberana de Colombia de acuerdo a sus leyes, Constitución y de acuerdo a sus obligaciones internacionales. Así que en este momento el tema de la aspersión aérea ni siquiera es elemento de diálogo bilateral entre el gobierno de Colombia y el de Estados Unidos. Sin duda tendremos un buen diálogo, positivo, sobre erradicación y la necesidad de más erradicación para controlar el crecimiento de los cultivos.

Semana.com: El ministro, tras reunirse con ustedes dijo que Colombia espera algo de reciprocidad frente al esfuerzo del país por combatir la producción…   

William Brownfield: En Estados Unidos tenemos una crisis de consumo. Pero se trata de un consumo de heroína y de opioides, la crisis está en comunidades donde nunca se había visto el abuso o el uso de heroína desde hace 60 años. Hay un aumento, pero bastante limitado, del consumo de cocaína. No digo que este consumo en Estados Unidos sea irrelevante, históricamente como ustedes bien saben, hay una estrecha relación entre la producción de cocaína en Colombia y el consumo en Estados Unidos. Eso no se ha roto. Pero lo que digo es que el aumento de consumo de cocaína en Estados Unidos es lento, se ve un aumento mucho mayor en otras partes del mundo, por ejemplo Europa, Suramérica, específicamente Argentina y Brasil.

Kevin Whitaker: Quiero añadir que hemos combatido las drogas ilícitas con Colombia desde hace dos décadas, somos socios, somos aliados, hemos trabajado muy bien juntos. No hay mejor relación en todo el mundo que esta para enfrentar esa lucha. Reconocemos nuestra responsabilidad y reconocemos también que Colombia es un socio sin igual.

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Semana.com: ¿El gobierno norteamericano insistirá con las solicitudes de extradición de los jefes guerrilleros con cuentas pendientes ante la justicia de Estados Unidos?

Kevin Whitaker: Lo que dije fue que la publicación del acuerdo (capítulo de sustitución de cultivos ilícitos) generó un incentivo perverso. Una cosa es el problema de las drogas y otro asunto es la Jurisdicción Especial para la Paz y el tratamiento de lo que pasó con las violaciones de la ley. En el acuerdo se lee muy claro que antes de la refrendación por parte del Congreso de Colombia el primero de diciembre de 2016, cualquier actividad relacionada con el narcotráfico relacionado con las Farc no resulta extraditable, salvo que se haya tratado de un beneficio personal y no en aras del proyecto revolucionario de las Farc. Esa es una decisión soberana del gobierno de Colombia. Por nuestra parte vamos a seguir atendiendo a la ley, la ley es exigente, y en la medida que hayan requerimientos vamos a seguir solicitando extradiciones, pero el gobierno Colombiano tomará las decisiones que considere conforme a sus leyes y Constitución e incluso de acuerdo con el acuerdo de paz.  

 

Semana.com: ¿Estados Unidos sabe si las Farc tienen riqueza acumulada vía narcotráfico, y dónde la tiene?

Kevin Whitaker: Las Farc, bajo la jurisdicción estadounidense está enmarcada como una de las organizaciones de narcotráfico más grandes del mundo y también como una organización terrorista. Eso no ha cambiado. Son designaciones basadas en hechos percibidos por el gobierno de Estados Unidos. En la medida en que haya razones para reconsiderar eso vamos a hacerlo de una manera seria, rigurosa y a tiempo. Pero hoy siguen bajo la designación mencionada.

Semana.com: ¿Entonces ustedes desconocen si las Farc tienen riqueza oculta o no por narcotráfico?

Kevin Whitaker: Esa es una conversación que tenemos muy a menudo con el Fiscal General de Colombia. Entiendo yo que el acuerdo de paz le da a las Farc la responsabilidad de hacer reparaciones a sus víctimas, incluso si recuerdo bien, en octubre pasado las Farc anunciaron que sí tenían dinero y que iban a repartir eso para las reparaciones a sus víctimas. Más allá de eso no voy. Pero quiero agregar, si tenemos un proceso legal y con ello podemos ayudar al gobierno de Colombia, pueden contar con nosotros.

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Semana.com: ¿Estados Unidos está contemplando otras estrategias distintas a la aspersión aérea para enfrentar el aumento de los cultivos?

Kevin Whitaker: Más bien, si el gobierno de Colombia tiene una estrategia… Somos socios en esa lucha. Parte de la idea que tienen ellos es si a la erradicación forzosa hecha por el ministerio de Defensa, pero por otra parte hay la posibilidad de hacer erradicación voluntaria en acuerdo con las comunidades a cambio de ayuda, asistencia y la forma de llevar una vida digna en el campo. Esas son las dos vías. A lo mejor se pueden integrar muy bien esas dos ideas. Somos aliados y ayudaremos siempre que podamos.

William Brownfield: Históricamente hay dos mecanismos de erradicación. Persuasivo o disuasivo. Persuasivo quiere decir desarrollo alternativo, sustitución de cosechas ofrecer algo positivo para una decisión voluntaria de dejar de cultivar coca o amapola. La vía disuasiva es utilizar las capacidades del Estado para forzar y eventualmente para eliminar la cosecha. Y hay, además, distintos grados, para hacerlo, ya sea manual, con machete, con aspersión directa, con tractores, o como se hizo en años pasados, con aspersión aérea. Son temas legítimos para una discusión entre los gobiernos. Pero la decisión, como lo dice el embajador, es del gobierno de Colombia. El diálogo con nosotros es para ver cómo podemos apoyar la decisión que tome Colombia. La historia sugiere que para tener éxito hay que tener algún equilibrio entre la erradicación persuasiva y la erradicación disuasiva.

Semana.com: ¿Con los cultivos creciendo hay la posibilidad de que Estados Unidos reviva la figura de la certificación en la lucha contra el narcotráfico?

William Brownfield: La certificación ya no existe, desde hace cerca de diez años se eliminó porque concluimos que hacía más daño que beneficio en términos de las reacciones internacionales. Lo que hacemos ahora es un informe de dos partes. Este fue el que presenté yo hace una semana en Washington. La primera parte es un análisis, en este se habla país por país en términos de la droga ilícita y del lavado de dinero y la estructura que tiene ese país junto a sus esfuerzos.

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Semana.com: El ministro de Defensa ha llamado la atención sobre la reciprocidad en el esfuerzo y ustedes en esta entrevista han insistido que Estados Unidos y Colombia son socios en la lucha contra las drogas ¿Qué puede mostrar Estados Unidos en cuanto a su lucha por impactar la demanda, toda vez que es el país que más consume en el mundo?

Kevin Whitaker: Yo respeto mucho la opinión del señor ministro, y es una conversación recurrente. Somos socios en esto y por eso tenemos una comunicación tan fluida sobre cómo enfrentar esto en términos de la producción en Colombia.  Ahora bien, en términos de la demanda por el lado nuestro: es algo que hemos reconocido,  incluso hay varios billones de dólares que se gastan en Estados Unidos a nivel federal, estatal y municipal en programas para disminuir la demanda para responder a los problemas médicos, sociales, educacionales, etc. creados por la adicción. Colombia es el productor número uno de cocaína en el mundo y Estados Unidos, en términos de cantidad, es el consumidor número uno. Entonces vale la pena tener ese tipo de conversación, una conversación a la que damos la bienvenida.

William Brownfield: Vine como jefe de una delegación de Estados Unidos que incluye todas las agencias del gobierno norteamericano que participan en los esfuerzos por combatir y controlar la droga ilícita, incluyendo la DEA, el Comando Sur, la oficina del Zar antidroga en Washington entre otras agencias. Y la idea es entablar un diálogo sistemático en las primas semanas del gobierno de Estados Unidos y los primeros meses de transición en Colombia del proceso pre acuerdo al proceso post-acuerdo. Y la verdad es que tenemos un diálogo sobre muchos temas y en la gran mayoría tenemos resultados muy positivos. Tenemos también algunas áreas en las que necesitamos más diálogo, una de estas es la cuestión del consumo de cocaína en los Estados Unidos y por el otro lado el hecho de que se ven más cultivos en Colombia. Es normal, natural, positivo que dos aliados encuentren que tiene cosas que merecen más conversación. ¡Tengo esposa desde hace 32 años y cada día tenemos áreas donde tendremos que conversar un poquito para resolver diferencias de opinión!

http://www.semana.com/nacion/articulo/kevin-whitaker-y-william-brownfield-sobre-el-crecimiento-de-la-coca-en-colombia/517846

COL: Colombia tiene que estudiar mucho más relación entre droga y conflicto: ONU

El Espectador

Hoy la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el organismo de la ONU encargado de publicar este análisis todos los años, lanzó su último informe mundial sobre drogas.

Durante los primeros días de marzo de todos los años, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), adscrita a las Naciones Unidas, presenta el Informe Mundial sobre las Drogas. Hoy se conoció la más reciente publicación que da cuenta de la situación de sustancias ilícitas en todo el mundo. En la edición de este año, el documento presenta un apartado únicamente a analizar la relación entre la producción y el tráfico de drogas y las repercusiones que esta dinámica tiene en conflictos internos. Uno de los casos que tomaron como ejemplo es el colombiano. (Lea: Cultivos de coca en Colombia pasaron de 69.000 hectáreas en 2014 a 96.000 en 2016)

De entrada, el informe aclara que se trata de un tema complejo pues la violencia no depende siempre del negocio que produce el tráfico de drogas. Sin embargo, explica que es un fenómeno que se tiene que investigar con mucha más profundidad. En el caso específico de Colombia, la JIFE dice que “el poder de los grupos narcotraficantes y su combinación con el conflicto armado interno ha contribuido a alcanzar unos niveles muy altos de violencia”.  (Lea: ONU confía en que el acuerdo de paz mejore la lucha antidrogas en Colombia)

El informe además expone que, en la lucha por la erradicación de los cultivos ilícitos, uno de los esfuerzos más importantes del Gobierno nacional en los últimos años, puede tener un impacto extremadamente negativo en la vida de los campesinos y agricultores en las regiones en donde históricamente se ha cultivado droga.

Sin embargo, la JIFE señala que en Colombia y en Perú se han logrado avances en la implementación de programas de erradicación en los que están incluidos los cultivadores. Estos proyectos, dice el informe, han demostrado que son altamente positivos para romper los lazos entre los habitantes de las regiones en donde se cultiva la droga y los grupos armados que se aprovechan del negocio del tráfico de sustancias ilícitas.

Otro de los puntos en los que el informe incluyó a Colombia como ejemplo es en el de la producción y exportación de sustancias cuya base es la coca. “De los tres principales países que cultivan coca, Colombia es el que ha mostrado la mayor disminución en el total de las áreas de cultivo. Esa baja se relacionó, en un principio, con la fumigación área, y después con los esfuerzos internos de la erradicación manual”, dice la JIFE.

Sin embargo, de acuerdo con las cifras que maneja la DEA, Colombia sigue siendo el exportador de coca más importante del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, los números muestran que el 90% de la coca que se consume allí es colombiana. El caso es igual en Europa, aunque allí desde 2008 se ha visto un constante descenso en el total de coca que llega al continente.

Además de Colombia, la JIFE tuvo en cuenta los ejemplos de países como Afganistán, Perú y Birmania, para explicar cómo el tráfico de drogas afecta una guerra interno. Para la JIFE, abordar el problema de los conflictos armados y la situación de las drogas en general, debe tener un enfoque en el que siempre se tenga en cuenta los derechos humanos y los esfuerzos por mantener a flote iniciativas de desarrollo.

En otras palabras, una política de drogas debe tener siempre en cuenta programas de prevención de consumo, un sistema robusto de salud y bienestar, proyectos que tengan en cuenta rehabilitaciones, y la promoción de la no estigmatización para personas dependientes, entre otros. Otro de las más importantes recomendaciones que hace la JIFE es que el sistema de justicia tiene que cambiar la manera en la que trata el problema de las drogas.

Según el informe, una de las transformaciones más urgentes es que, para las personas que entran por primera vez a un proceso judicial por crímenes menores, los jueces y los funcionarios judiciales deberían poder darle una alternativa que no sea enviarlo a la cárcel. Otra de las sugerencias de la JIFE es que el Estado debe hacer todo lo que esté a su alcance para proteger a las víctimas del tráfico de drogas y sus derechos.

Como ya lo había advertido la JIFE el año pasado, el incremento en la producción de drogas sintéticas sigue siendo una de las preocupaciones más grandes en la lucha contra las sustancias ilícitas. Además, el informe vuelve a resaltar la importancia de la investigación sobre los tratamientos médicos basados en el uso de cannabis.  

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/colombia-tiene-que-estudiar-mucho-mas-relacion-entre-droga-y-conflicto-onu-articulo-682603