PERÚ: En el Vraem no se replica éxito de Huallaga contra narcotráfico

Fuente: El Comercio

Fecha: 20 de julio del 2015

En ese territorio, hoja de coca se cultiva con un sofisticado sistema de riego, de allí que tenga alta calidad

En el Vraem no se replica éxito de Huallaga contra narcotráfico

Hace casi 10 años, el Alto Huallaga lideraba la lista de zonas con mayor cantidad de cultivos ilegales de coca en el país, por encima del Vraem. Era una zona convulsionada y tomada por el terrorista ‘Artemio’, quien actuaba en alianza con algunos gremios cocaleros. 

“Hace unos años se decía que no se podía entrar para nada al Huallaga […] el Monzón, por ejemplo, era tierra de nadie”, recuerda el ex jefe de la Dirección Antidrogas Carlos Morán. 

“Pero los hechos demostraron que con una buena inteligencia, con acciones de interdicción y la erradicación de los cultivos de hoja de coca se puede combatir el problema”, continúa el artífice de importantes capturas como la del narcotraficante Fernando Zevallos, conocido como el ‘Lunarejo’. 

Morán anota que fue entre el 2007 y el 2008 que la policía estableció que existía esa estrecha colaboración entre los gremios cocaleros y Sendero Luminoso, hasta que se logró identificar a los dirigentes coludidos con ‘Artemio’. La ex dirigente cocalera y ex congresista Nancy Obregón, hoy presa, estaba entre ellos. 

Cuestión de decisión política 
Morán lamenta que este tipo de acciones no se hayan llevado a cabo aún en el Vraem, que hoy ha superado al Alto Huallaga, donde hace algunos días también se levantó el estado de emergencia. En ese sentido, el general en retiro agregó que si no se toma la decisión política de ingresar al Vraem, el narcotráfico en alianza con la columna de los Quispe Palomino seguirá ganando terreno. 

También indicó que en ese territorio hay la particularidad de que la hoja de coca se cultiva con un sofisticado sistema de riego, de allí que tenga alta calidad en comparación con otras zonas.

OMS denuncia falta de interés para tratar enfermedades mentales

Fuente: El Comercio

Fecha: 14 de julio del 2015

En el mundo en promedio hay menos de un trabajador de salud mental por cada 10 mil personas, indica un informe de la OMS

OMS denuncia falta de interés para tratar enfermedades mentales

Una de cada 10 personas en el mundo padece una enfermedad mental, pero solo el 1% del personal sanitario mundial presta sus servicios en esta área, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS presentó hoy el Atlas de la Salud Mental 2014 que pone especial interés en la falta de compromiso de los estados con los males mentales.”Los recursos económicos y humanos permanecen increíblemente minúsculos en el mundo entero”, denunció Shejar Saxena, director de Salud Mental de la OMS.

Además, existen enormes desigualdades geográficas en el acceso a los servicios de salud mental, indica mencionada organización.En promedio, en el mundo hay menos de un trabajador de salud mental por cada 10.000 personas.

En los países de ingresos bajos y medios, la tasa se sitúa por debajo de 1 profesional por cada 100.000 personas, mientras que en los países de ingresos altos es de 1 por cada 2.000 personas.

El informe revela que casi la mitad de la población mundial vive en países donde hay menos de un psiquiatra por cada 100.000 habitantes.

Asimismo, el informe  de la OMS señala que el gasto mundial en salud mental es muy escaso.Este representa menos de dos dólares por habitante en los países de ingresos bajos y medianos y más de 50 dólares en los países de ingresos altos.

La mayor parte del gasto corresponde a hospitales psiquiátricos, en los que se presta atención a una pequeña proporción de las personas que lo necesitan, prosigue el documento.

La insuficiente formación de los profesionales de la salud

“El problema está en todos los lugares, porque por ejemplo, en los países ricos, tal vez tienen suficientes psiquiatras pero los médicos generalistas no tienen suficiente formación para detectar y tratar enfermedades mentales“, agregó Saxena.

La formación sobre salud mental al personal de atención primaria es esencial para reforzar su capacidad de reconocer y tratar a las personas con trastornos mentales graves y comunes, explicó el experto.Saxena explica que el hecho de que no se invierta lo suficiente en el tratamiento de enfermedades mentales se debe a la que aún perdura el estigma en torno a estos males así como la “percepción errónea” de que éstas no se pueden curar.

En 2013, la OMS puso en marcha el Plan de acción integral sobre salud mental 2013-2020, que tiene cuatro objetivos: reforzar el liderazgo y la gobernanza en el ámbito de la salud mental; y prestar servicios integrales de salud mental y asistencia social en entornos comunitarios.Así como poner en práctica estrategias de promoción y prevención en el campo de la salud mental; y fortalecer los sistemas de información, los datos científicos y las investigaciones.”Si no invertimos ya, no lograremos alcanzar los objetivos autoimpuestos para 2020″, advirtió Saxena.

PERÚ: Ministro de Justicia: grilletes electrónicos estarán listos para diciembre

Fuente: La República

Fecha: 13 de julio del 2015

La vigilancia electrónica busca reducir el hacinamiento en las cárceles para personas que cometan delitos menores.

Estos grilletes señalan la localización de los portadores en todo momento

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Gustavo Adrianzén, ratificó hoy la compra de grilletes electrónicos para reducir el hacinamiento que hay en las cárceles de Lima, y precisó que para diciembre los encargados de los centros penitenciarios tendrán a su disposición esta herramienta de control.
Añadió que los grilletes electrónicos serán una medida excepcional para quienes hayan cometido delitos menores, no para aquellos que sean reincidentes ni representen un peligro sustancial para la población. Además, especificó que será un juez quien determine el uso de los grilletes.
“Vamos a tener la posibilidad de llevar a los internos a este programa, donde estarán vigilados y monitoreados contribuyendo a deshacinar las prisiones”, dijo Adrianzén.

Menos gastos

El funcionario también mencionó que el uso de los grilletes será un alivio para los familiares de algunos condenados y procesados, ya que les reducirá los gastos de visita.
“Creo que con los grilletes estamos haciendo un acto de justicia. A las familias que tienen un interno, que se trasladan hasta Huaral o Cañete gastando cantidades significativas de dinero, el grillete les va a salir siempre más conveniente”, puntualizó en entrevista con RPP. (Con información de Andina)

COLOMBIA: Cuando los presos son extorsionados en su propia cárcel

Fecha: 10 de julio del 2015

Fuente: La Semana

En la cárcel La Modelo en Bogotá, lo reclusos debían pagar una ‘vacuna’ para poder estar seguros en prisión y poder hacer uso de los pasillos.

A unas cuadras de la cárcel La Modelo en Bogotá, un grupo de tres personas recibía todos los días a familiares de reclusos que llegaban a pagar sus deudas. Y no es que debieran dinero, era que debían cancelar un monto determinado para poder salvar sus vidas.

Así es. Estos extorsionistas conformaban la banda los ‘Pasilleros’, liderada por Luis Alfonso Luna Cantor, el ‘Paisa’, que tenía como objetivo amedrentar a los reclusos y obligarlos a pagar entre 100.000 y 300.000 pesos semanales para que no vieran afectada su integridad física.

Su forma de operar era muy particular. Dos de sus miembros, Octaviano Espinosa, el ‘Calvo’,  y Carlos Andrés Ortega, el ‘Flaco’, estaban recluidos en ese centro penitenciario. Entonces ellos eran los que se encargaban de atemorizar a los reclusos de su pabellón.

Los presos extorsionados, asustados por las amenazas, pedían a sus familiares que cancelaran el monto exigido. Cuando iban a pagar el dinero, los delincuentes los anotaban en un cuaderno en el que llevaban la contabilidad y, luego, les daban un código con el que quedaban a salvo.

Ese número debía ser aprendido también por los reclusos, pues debían decírselo a los extorsionistas el ‘Calvo’ y el ‘Flaco’ para que no les hicieran daño.El poder que manejaban en el centro penitenciario era tan grande, que había muchos presos que debían pagar dinero, incluso, para poder estar en algún pasillo.

Después de ocho meses de labores judiciales y de inteligencia, como entrevistas, reconocimientos de álbumes fotográficos, seguimientos y búsquedas en bases de datos, el Gaula de la Policía Nacional logró ubicar a estos delincuentes y frenar su accionar.Así, esta semana fueron capturados, en la localidad de Puente Aranda, Luis Alfonso Luna Cantor, el ‘Paisa’; Paola Andrea Alfonso, ‘Pao’, y Holman Andrés Espinosa, ‘Topo’, así como también se imputaron cargos a Octaviano Espinosa, el ‘Calvo’ y Carlos Andrés Ortega, el ‘Flaco’.

Con las evidencias recaudadas, los extorsionistas fueron judicializados por los delitos de extorsión agravada y consumada en concurso homogéneo y sucesivo, y concierto para delinquir.

El Gaula de la Policía lleva años combatiendo este flagelo. Gracias a cerca de 95 denuncias recibidas este año, se han desarticulado 15 bandas en 25 centros penitenciarios del país. Como resultado, este año la extorsión carcelaria se redujo en 22 % en comparación con el 2014.

COLOMBIA: Delincuencia en el posconflicto

Fuente: La Semana

Fecha: 08 de julio del 2015

Si el Estado no logra neutralizar la violencia, ésta acabará por refundar al Estado como en su momento lo quisieron hacer aquellos políticos corruptos.

Germán Uribe: delincuencia en el posconflicto

En 2013 la ONU, explorando algunas facetas que revelan las causas del deterioro de la seguridad en Latinoamérica, se enfocaba sobre seis amenazas, así: la delincuencia callejera, el crimen organizado, la violencia contra y por los jóvenes, la violencia de género, la corrupción y la violencia ilegal por parte de actores estatales, complementando el informe con estos datos: Colombia es el segundo país más violento de Suramérica; uno de cada 30 homicidios en el mundo se produce aquí; “los homicidios dolosos tienen un nivel de impunidad procesal del 95 por ciento, y la violencia vinculada al crimen puede igualar, e incluso superar, a aquélla generada por el conflicto mismo”.  En suma, al ver precisados factores, modalidades y perspectivas, ello nos permite verificar nuestra dramática realidad ahora y en los tiempos por venir.

Las cifras y estadísticas de las que con frecuencia hacen uso las autoridades colombianas como instrumento para prevenir y combatir este sangriento y desestabilizador fenómeno, han venido perdiendo fuerza e interés puesto que de poco han servido para reducirlo o convencernos de la efectividad de sus estrategias. Tal el caso de ciudades, barrios, localidades o regiones específicas que tras ubicarlas puntualmente en el mapa como objetivos críticos para ser abordados, lo que vemos los ciudadanos atónitos es que en dichos lugares en vez de ser erradicada la delincuencia común, ésta se crece, se trasforma o se desplaza abriendo nuevos frentes y burlando una vez más la esforzada intención del gobierno.

Por ello nos preocupa lo que pueda ocurrir próximamente de llegarse a dar lo que con precipitado optimismo se invoca con el nombre de posconflicto. Si el crimen común u organizado derivado o complementario de las economías ilegales -narcotráfico, minería ilegal, etc.- se esparce y golpea por los cuatro puntos cardinales de la patria en un sinnúmero de modalidades cada vez más audaces y violentas, al tiempo que centuplica su accionar, ¿qué podría ocurrir mañana cuando la paz se firme en la Habana? Simple: la violencia será superior a aquella que venía siendo generada por el conflicto armado. Y es que en definitiva, si el Estado no logra neutralizar la violencia, ésta acabará por refundar al Estado como en su momento lo quisieron hacer aquellos políticos corruptos con sus fieles y feroces ejércitos del paramilitarismo.

Los grupos alzados en armas contra el Estado excluidos del pacto mantendrán vigente su lucha contra el gobierno y el establecimiento. Miles de desmovilizados, desatendidos por el Estado o rechazados por el prejuicio de potenciales empleadores del sector privado, como seguramente se verá, pasarán a engrosar las filas de la delincuencia común y las bandas criminales. También lo harían numerosos desplazados y desheredados de la tierra, desertores, reinsertados, milicianos de la guerrilla y el paramilitarismo inconformes o codiciosos, los agentes sicariales de las oficinas de cobro, los extorsionistas de oficio y, en fin, el bajo mundo del narcotráfico.
Que sobre ello no nos quepa la menor duda aunque suene a lamento apocalíptico.
Si las autoridades han demostrado hasta ahora su impotencia para superar esta violencia callejera, y la vulnerabilidad de la vida y bienes de la gente la ha convertido en víctimas recurrentes de individuos, grupos o pandillas por fuera de la ley, ¿qué se puede esperar en un futuro relativamente cercano con la suma de los que quedaron por fuera o se niegan a acatar los términos de la paz pactada? Y lo que viene siendo motivo crucial de preocupación: con la desigualdad y el desempleo creciendo sin cesar, sumado a la nueva “fuerza de trabajo” derivada de la guerrilla “cesante”, ¿podrá Colombia algún día verse libre de peligro?

Claro que no. El único remedio para alcanzar la tranquilidad y el bienestar de los colombianos va mucho más allá de si es con cárcel o no que se firma y concreta la paz con la guerrilla. De nada servirán los fusiles y los tanques, el creciente pie de fuerza institucional, las cárceles, la represión militar, policial y la acción judicial mientras en el país persistan la desigualdad, la injusticia, el desempleo, la impunidad y la inmoral y perversa concentración del poder y la riqueza.

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